dilluns, 24 de desembre del 2012

Los vecinos de la Vall d’Abaida pagarán un 90% más por la basura en 2013 al decidir el PP la integración en el Consorcio


Los vecinos de la Vall d’Albaida afrontan las Navidades sabiendo que en 2013 pagarán prácticamente el doble por el recibo de la basura. El voto de calidad del presidente de la Mancomunitat de la Vall d’Albaida, Juan Puchades, del PP, permitió a los populares sacar adelante la propuesta de adhesión de los 34 municipios de la comarca al Consorcio de basuras, tal como había ordenado días antes desde Valencia el secretario general del PP, Serafín Castellano. 

Frente a la pretensión del PP de asumir que a partir de 2013 los vecinos paguen un 90% más por la basura -servicio que ahora realiza la mancomunidad-, se posicionaron los representantes de los partidos de izquierda y de los municipios más importantes como Ontinyent, Albaida o Bocairent. El empate a 33 representantes obligó al presidente de la Mancomunitat y alcalde de Benigànim por el PP a deshacer la igualada en favor de la incorporación de la Vall d’Albaida al Consorcio de basuras y el aumento del precio del recibo de la basura en cerca del cien por cien.

La comarca de la Vall d’Albaida gestiona desde hace más de una década sus propios residuos mediante un plan pionero en materia de eliminación de residuos que es previo al de la Generalitat. El Pla de Minimització de Residus, diseñado a finales de los años 90 por Ymedes, la misma compañía que ha elaborado el Plan Integral de Residus de la Generalitat, prevé la recogida de la basura -que ya se realiza-, y la construcción de una planta dimensionada a las necesidades de la comarca, que está pendiente de autorización por la conselleria. A pesar de adelantarse a los tiempos y tener resuelta la gestión de su basura con un plan propio, la presión de la dirección del PP puede hacer que los 34 municipios de la comarca, con cerca de 100.000 habitantes, pasen a pagar hasta un 90% más por el servicio en 2013 si, finalmente, se ven obligados a integrarse en el Consorcio del área de gestión 2, adjudicado a una UTE de la que forma parte FCC y que impulsa el Partido Popular con la anuencia de la conselleria y la diputación. 

“Hoy es un mal día para los vecinos de la Vall d’Albaida, sea cual sea el desenlace de este conflicto. El PP ha decidido romper el consenso comarcal y vender la mancomunidad, que tantos años y esfuerzo ha costado levantar, a los intereses de su partido. Los alcaldes y concejales del PP deberían contar a sus vecinos que con su voto van a obligarles a pagar el doble por la basura”, subrayó tras la sesión del pleno de la Mancomunitat, celebrada en Castelló de Rugat, el secretario general del PSOE de la Vall d’Albaida y alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez. En este sentido se pronunciaron el resto de portavoces de Compromís y EU, quienes han advertido de que “la batalla no ha hecho más que comenzar y no vamos a consentir que un partido como el PP acabe con nuestro derecho a gestionar nuestra propia basura y a un precio razonable”, expusieron.

En un principio, la mayoría absoluta del PP y el apoyo de los independientes de l’Olleria, no hacía presagiar que el presidente tuviera que ejercer su voto de calidad. Pero en el PP, que se negó a que la votación se hiciera en secreto por temor a una fuga masiva de votos, se produjo la deserción de dos representantes: el alcalde de Bufali, donde la mancomunidad quería instalar su propia planta, se abstuvo, mientras que el representante del PP del Palomar no acudió y delegó su voto en el alcalde, el socialista Jordi Vila. Estas dos deserciones modificaban la correlación de fuerzas y, en teoría, daban la mayoría absoluta a la izquierda (34 a 33). Sin embargo, la negativa de la presidencia a admitir que votara el nuevo representante de Ontinyent, el teniente-alcalde, Josep Francés, de Compromís, en sustitución de Filiberto Tortosa, PP, desembocó en un empate que rompió el presidente, del PP.

La rocambolesca votación, a corto plazo, deja abierta la puerta a una posible impugnación del pleno, pero a medio plazo demuestra que las mayorías en la mancomunidad podrían cambiar y la izquierda podría acabar uniéndose para pasar a controlar el ente comarcal para evitar que el Consorcio pase a gestionar la basura, lo que supondría, según los informes internos, “la ruina para la mancomunidad”, que además acumula importantes deudas derivadas de los impagos de ayuntamientos gobernados por el PP. A la fractura política que ha forzado el PP en la Vall d’Albaida puede unirse en las próximas semanas la empresarial, dado que la empresa que detenta el servicio de la mancomunidad, participada por Lubasa, se opone “frontalmente” a integrarse en el Consorcio o a ser indemnizados: “nosotros queremos que nos dejen trabajar y desarrollar el plan de residuos”, ha apostillado un portavoz de Recisa, lacompañía adjudicataria del Pla de Minimització.

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